miércoles, 2 de diciembre de 2009

DÍA II

Estoy tratando de decirte que
me desespero de esperarte
que no salgo a buscarte porque sé
que corro el riesgo de encontrarte…
Todavía una canción de amor
Andrés Calamaro.


Hoy te he visto en cada rostro, en cada esquina en donde desapareces.
Tu nombre, que he maldecido hasta el infinito, lo llevo susurrado en cada pensamiento, en el silencio, en mí mismo.

Imagino y recreo lo que eres incluso al punto de llegar a conformarte nuevamente, siendo diferente de quien eres, o quien creo que eres. Es en este punto cuando estalla el dolor y te aborrezco. Es en este punto en donde la tentación del arrepentimiento me ronda y me toca la espalda como diciendo “te lo dije”. Me dice aquello una y otra vez con una voz siniestra, y en medio de los mensajes tu risa como rayo pasajero, tu risa como caricia inmaterial, la burla del aire que repite incesantemente que no estás.

“Te lo dije” me grita horrendo todo lo que existe, incluso la creación que de ti realizo se voltea y con los ojos que te pertenecen me reprende por no seguir mi propio consejo, que ya no es mío, sino de alguien más, y que bien pudiera ser yo mismo.
Mi mente no da crédito, pues el engaño resulta elaborado ¿dónde te hallas?

Me parece encontrarte tras las palabras escritas o halladas en boca de otros.
Me parece haberte perdido en lo que he dicho.

El tiempo no da tregua y me encuentro sumido en tus pliegues.
Perdida como estás me encuentro perdido en tu extravío que de ti yo he hecho.
Te lo dije son las palabras, y creo encontrarte en cada rostro y en cada esquina, desaparecida!

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